Equipo Izquierda Soberanista
La apertura de los BRICS a nuevos integrantes reabre el debate sobre la autonomía de la política exterior chilena, la dependencia económica y las posibilidades de construir una estrategia de desarrollo que ponga el bienestar de la población en el centro.
La declaración del canciller ruso, Serguéi Lavrov, realizada este 16 de septiembre en Ekaterimburgo confirmó que los BRICS mantienen abiertas sus puertas a nuevos integrantes. El anuncio llega después de la cumbre celebrada en Nueva Delhi, donde los países miembros abordaron la cooperación económica, tecnológica y financiera, junto con su aspiración de ampliar la participación de las economías emergentes en las instituciones internacionales.
Los soberanistas chilenos, consideramos esta apertura como una oportunidad para terminar con una política exterior condicionada por los intereses coloniales y estratégicos de Estados Unidos, y que nos mantiene como un país sin desarrollo, hundiendo en la pobreza eterna a los chilenos y chilenas.
Una economía que es saqueada constantemente por las transnacionales y las corporaciones imperiales necesita urgentemente una decisión soberana, transformar su estructura productiva pensando en el bienestar de sus habitantes y no en la acumulación del capital extranjero.
Chile posee recursos naturales de enorme importancia para la economía mundial. El cobre y el litio son fundamentales para diversas industrias y tecnologías, pero como experimentamos cada día disponer de esos recursos no garantiza que sus beneficios se distribuyan ampliamente entre nuestra población.
Las cifras oficiales revelan la magnitud del problema. Durante 2025, el cobre representó el 53,1 % de las exportaciones chilenas. China recibió el 36,8 % de los envíos nacionales, mientras que Estados Unidos concentró solo el 16,1 %.
Chile participa intensamente en el comercio mundial, pero su estructura exportadora continúa dependiendo de la venta de materias primas.
El acercamiento a los BRICS podría abrir espacios para negociar transferencia tecnológica, inversión productiva y nuevos destinos comerciales. India, China, Rusia y Brasil ofrecen mercados de gran escala.
Hay que romper con la subordinación con los EEUU por el bien de los chilenos
La política exterior debe responder a los intereses nacionales y no quedar condicionada por las prioridades de una potencia imperial extranjera, que solo busca saquear nuestros recursos.
Claramente un proyecto soberanista implica diversificar las relaciones internacionales que es una forma de ampliar los márgenes de nuestras decisiones política.
Si bien una relación más estrecha con los BRICS no eliminaría automáticamente las asimetrías económicas. Pero el desafío soberanista consiste, en que los BRICS permiten transformar los acuerdos internacionales en desarrollo de las capacidades productivas propias, terminando con la subordinación al vasallaje que nos obliga los EEUU.
Los BRICS y las oportunidades para el desarrollo chileno
La incorporación al bloque podría facilitar instancias de cooperación en infraestructura, industrialización, tecnología y financiamiento.
El Nuevo Banco de Desarrollo, creado por los BRICS, constituye una alternativa de financiamiento multilateral para proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible.
Para Chile, el debate podría incluir proyectos ferroviarios, transformación industrial del cobre y el litio, procesamiento de minerales estratégicos y desarrollo de energías renovables.
Por supuesto que los beneficios no serían automáticos. Requerirían proyectos concretos, condiciones financieras convenientes y mecanismos que aseguren el traslado y nacionalización de nuevas tecnologías, y que una parte significativa de la riqueza generada permanezca en el país.
El bienestar de los chilenos debe ser el centro del debate
Existe una diferencia sustancial entre aumentar las exportaciones y mejorar las condiciones de vida de la población.
Una economía puede registrar cifras comerciales históricas y mantener problemas de salarios, pensiones, acceso a la vivienda o servicios públicos.
Desde una perspectiva soberanista, el valor de cualquier acuerdo internacional tiene que medirse por sus resultados sociales: empleos de calidad, desarrollo industrial, mayores capacidades tecnológicas y recursos disponibles para financiar las necesidades nacionales. La apertura anunciada por Lavrov ofrece una ocasión para desarrollar este debate con mayor profundidad.
Chile debe analizar desde una concepción del beneficio nacional de qué relaciones internacionales le permitirían ejercer efectivamente su soberanía y transformar su riqueza en bienestar para sus habitantes.
Ese es el desafío que la discusión sobre los BRICS coloca nuevamente en la agenda nacional.
