El gobierno promueve cambios en los programas escolares para cuestionar la visión colonial de África y fortalecer la enseñanza desde la historia y los valores del propio país.
La disputa por la soberanía en Burkina Faso también alcanza a las aulas. El gobierno de Ibrahim Traoré impulsa una revisión de los contenidos educativos que busca transformar la manera en que las nuevas generaciones conocen su historia y comprenden la colonización europea.
El ministro de Enseñanza Secundaria y Formación Profesional y Técnica, Moumouni Zoungrana, anunció el 7 de septiembre una revisión de los programas de historia, geografía y educación cívica. La iniciativa, presentada de cara al año escolar 2026-2027, pretende dar mayor presencia a los valores de la sociedad burkinesa en la formación de los estudiantes.
Uno de sus puntos centrales es el lenguaje con que los manuales describen la ocupación europea. Zoungrana cuestionó que quienes participaron en la colonización sean presentados como “exploradores” o “conquistadores” y sostuvo que deben ser reconocidos como “invasores”. También denunció expresiones que, a su juicio, degradan a los africanos cuando estudian su propia historia.
La discusión tiene un alcance político: las palabras utilizadas para enseñar el pasado influyen en cómo se comprende la dominación colonial y el lugar de los pueblos que la enfrentaron. Desde una perspectiva soberanista, revisar esos relatos supone recuperar la capacidad de interpretar la experiencia africana con criterios propios.
La reforma contempla incorporar capítulos que promuevan los valores nacionales y revisar contenidos considerados desvalorizantes. Con ello, las autoridades buscan arraigar la enseñanza en la realidad histórica y cultural del país, como parte de su orientación de ruptura con la antigua potencia colonial francesa.
Este énfasis educativo se inscribe en el proyecto anticolonial de Traoré y en su reivindicación del legado de Thomas Sankara. La independencia política y económica encuentra aquí una dimensión cultural: el derecho de un pueblo a decidir qué enseña sobre sí mismo, qué experiencias transmite y desde qué perspectiva forma a sus nuevas generaciones.
Para comenzar a introducir los cambios, el ministerio anunció que pondrá a disposición de los docentes un cuadernillo de acompañamiento al inicio del año escolar, mientras se elaboran nuevos manuales. Zoungrana llamó además a los equipos educativos a proponer soluciones ajustadas a los recursos disponibles y a las condiciones del país. La puesta en práctica de la reforma tendrá así en los profesores y en los materiales de enseñanza sus primeros soportes.
