por Equipo Soberanista
La alerta nacional declarada por los sindicatos del cobre exige solidaridad y organización. Si avanzan medidas destinadas a privatizar Codelco, las organizaciones sindicales, sociales, estudiantiles, populares y soberanistas deben convocar a un gran paro nacional en defensa de nuestros recursos.
La Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) se declaró en “estado de alerta nacional” ante una moción parlamentaria que busca eliminar la representación de los trabajadores en el directorio de Codelco. La organización advierte que esta exclusión puede abrir camino a una eventual privatización o enajenación de activos de la empresa estatal. Su declaración exige al Congreso rechazar la iniciativa y anuncia la defensa de la participación laboral mediante herramientas legales, sindicales y políticas.
La denuncia merece una respuesta del conjunto del país. Quitarles voz a quienes conocen las faenas, sostienen la producción y enfrentan diariamente sus riesgos debilita la participación de los trabajadores en decisiones que comprometen un patrimonio de todos los chilenos. Resulta inaceptable presentar su exclusión como una solución a los problemas de la empresa.
La moción descrita apunta a modificar la composición del directorio; el riesgo privatizador corresponde a la advertencia formulada por los sindicatos. Esa distinción permite situar el conflicto: los trabajadores están denunciando una medida que consideran capaz de facilitar decisiones futuras contra la propiedad estatal. Esperar a que exista una venta consumada para reaccionar sería una irresponsabilidad.
Los trabajadores del cobre merecen una solidaridad activa. Su lucha compromete el destino de una riqueza que pertenece a Chile y la capacidad del Estado de ponerla al servicio de las necesidades sociales. Cada decisión sobre la propiedad de Codelco afecta también a quienes estudian, trabajan o viven lejos de una faena minera.
Privatizarla significaría entregar a intereses privados capacidad de decisión sobre una empresa estratégica y sobre el destino de sus beneficios. Una operación de esa naturaleza hipotecaría herramientas fundamentales para construir un desarrollo soberano. Ninguna promesa de ingresos inmediatos justifica desprenderse de ese patrimonio.
Por eso, la defensa de Codelco debe extenderse a los sindicatos de todos los sectores, las organizaciones territoriales, las federaciones estudiantiles y los movimientos populares y soberanistas. Esa unidad requiere información, asambleas y coordinación efectiva con los trabajadores del cobre.
Si avanza la privatización de Codelco o la entrega de sus activos estratégicos, será necesario que estas organizaciones llamen a un gran paro nacional, con movilizaciones amplias y pacíficas en defensa de la propiedad estatal. Un ataque de esa magnitud exige una respuesta organizada en todo Chile.
Los trabajadores del cobre no pueden quedar solos frente a decisiones que comprometen nuestro futuro. Defender Codelco es asumir una responsabilidad común: que nuestros recursos permanezcan bajo control público y que sea el pueblo de Chile quien decida qué desarrollo quiere construir con ellos.
