por Soberanistas
Recuperar el cobre es recuperar la soberanía
En cada tonelada de concentrado de cobre que Chile exporta, se oculta un saqueo monumental. Junto al cobre viajan —sin valorización, sin control, sin impuestos— más de 30 subproductos estratégicos, incluyendo tierras raras, metales preciosos y elementos claves para la tecnología de punta y la defensa militar. Todo esto se entrega gratis a las transnacionales.
Entre estos elementos, ocultos dentro del concentrado de cobre, se encuentran el torio, europio, rodio, lantano, samario, holmio, erbio, iterbio y otros 15 a 17 metales premium, fundamentales para la medicina nuclear, los satélites, la industria aeroespacial y la guerra de alta tecnología. Un solo gramo de rodio, por ejemplo, puede alcanzar hasta $800.000 pesos chilenos en el mercado internacional. Y estos metales están siendo exportados sin que el Estado chileno reciba un solo peso por ellos.
¿Cuánto perdemos?
Según datos del Servicio Nacional de Aduanas, entre 2017 y 2021, Chile perdió por subfacturación minera más de US$119 mil millones, cifra que, incluso con ajustes por pérdidas metalúrgicas, supera los US$83 mil millones netos. Esta riqueza no se declara en Aduanas, no paga impuestos, y se procesa en plantas en el extranjero como Aurubis (Alemania), Boliden (Suecia) o Jinchuan (China), que recuperan metales de altísimo valor sin pagar un centavo a Chile.
Tratados que blindan el saqueo
Esta pérdida no es solo resultado de la falta de fundiciones: es también producto de un entramado legal que impide al Estado exigir valor agregado o retener los subproductos. Tratados como el TLC con la Unión Europea, el TPP11 y otros acuerdos de libre comercio han amarrado las manos de Chile, prohibiendo medidas que prioricen el procesamiento nacional o que impongan restricciones a la exportación de concentrados sin refinar.
Así, el país queda encerrado en una economía extractivista subordinada, donde las riquezas salen en bruto, y el desarrollo se produce… en otra parte.
¿Qué podríamos financiar con lo que perdemos?
Los US$119 mil millones regalados podrían haber transformado Chile:
- Construcción de 500.000 viviendas sociales dignas
- Salud pública universal y gratuita por una década
- Educación gratuita desde la cuna a la universidad
- Aumento inmediato del sueldo mínimo a $700.000 pesos
- Sistemas ferroviarios regionales y autosuficiencia energética
Es decir: el saqueo no es abstracto. Es el costo directo de las promesas sociales incumplidas.
Una nueva Constitución soberana
Este modelo colonial no podrá revertirse solo con voluntad política. Se necesita una nueva Constitución Soberana, que declare al cobre y todos sus subproductos como bienes estratégicos del Estado chileno, con control público sobre su producción, refinación y comercialización.
Y lo más importante: debe prohibirse constitucionalmente la exportación de concentrados sin fundición previa en el país. Sin esta base jurídica, cualquier gobierno estará condenado a administrar el saqueo.
Soberanía o dependencia: no hay término medio. Chile no es pobre. Está siendo saqueado. Cada barco que parte hacia Europa o Asia con concentrados es un cargamento de salud, educación y soberanía que el pueblo no verá jamás.
Recuperar el cobre, y todo lo que va dentro de él, no es una consigna romántica: es una tarea histórica y urgente. Se trata de decidir entre un futuro de dependencia eterna o una nueva República soberana, digna y justa.
