Este jueves 12 de marzo, el alcalde de Santiago, el ultraderchista Mario Desbordes, entregará las llaves de la ciudad a la violenta opositora venezolana María Corina Machado, una figura asociada a la promoción del terrorismo en Venezuela.
La derecha antipatriota de Kast, no conforme con haber permitido el ingreso de cientos de miles de migrantes ilegales a Chile, muchos de los cuales han protagonizado hechos delictuales que afectan al territorio nacional, ahora pretende entregar simbólicamente la ciudad a una dirigente vinculada al proceso violento que ha provocado precisamente esa ola migratoria. En los hechos, el mensaje que se transmite es que los venezolanos pasan a ser los dueños de Santiago, mientras los chilenos quedan relegados en su propia capital. ¿Acaso ahora tendremos que pedirles permiso a los venezolanos en nuestra propia ciudad?
Las promesas de José Antonio Kast de expulsar a los indocumentados han terminado transformándose en lo contrario: en privilegios simbólicos que los elevan incluso al rango de “dueños” de Santiago.
La entrega de las “llaves de la ciudad” es un reconocimiento institucional que históricamente se reserva para personalidades con aportes culturales, sociales o diplomáticos de relevancia. Convertir ese símbolo en una señal política que termina legitimando procesos asociados a una mayor migración irregular constituye una contradicción evidente frente al discurso que la propia derecha ha sostenido durante años.
