Editorial Soberanistas
La Izquierda Ecologista y Popular (IEP) ha debatido y elaborado por meses una propuesta programática, que se levanta como una alternativa política frente al oficialismo que hoy representa la candidatura presidencial de Jeanette Jara, de la tendencia “liberal” del Partido Comunista de Chile. En las siguientes líneas presentamos algunos elementos claves de dicha propuesta y mostramos que el programa de Jara y del oficialismo es incompatible con un proyecto que interprete a la verdadera izquierda.
Pensiones
Para la IEP el sistema de pensiones debe transformarse de manera estructural, terminando a la brevedad con las AFP y la capitalización individual, y creando un sistema solidario de reparto, administrado por el Estado, para que no exista saqueo de los fondos de los trabajadores mediante utilidades, comisiones fantasmas, e inversiones especulativas donde siempre ganan la AFP y los trabajadores asumen las pérdidas. Los fondos que hoy se entregan gratuitamente a los grandes grupos económicos chilenos para su expansión internacional deben ser reorientados a invertir en planes de vivienda pública digna (terminar con los campamentos), con mayor retorno social y con respeto al medioambiente y los ecosistemas.
Jara, que lleva años en el tema previsional, desde su paso como subsecretaria de previsión social y en el gobierno de Boric como Ministra de Trabajo, es la principal responsable política de haber aprobado una reforma que consolidó las AFP, fortaleció la capitalización individual y les entregó más recursos, sepultando la reforma estructural que ella misma prometió.
El programa de Jara 2025, que está siendo “reseteado” ahora para darle más peso a las propuestas de la ex Concertación (socialismo democrático y DC), propone nuevamente poner “término a las AFP”. Sin embargo, ella misma ha dicho que lo fundamental es implementar la reforma aprobada en el gobierno de Boric, es decir, consolidar el modelo de capitalización individual.
Política exterior
Las definiciones sobre la política exterior hacia Latinoamérica, de parte de IEP, ponen el acento en pasar del discurso a la acción real y efectiva en materia de integración. Ello implica autodeterminación de los pueblos, no intervención en sus asuntos, y especialmente solidaridad en sus causas más complejas y urgentes. De allí que hemos definido nuestra solidaridad activa con el pueblo haitiano, para que logre salir de la crisis que enfrenta, junto a la condena total e irrestricta al bloqueo de Estados Unidos a Cuba y al endurecimiento de las medidas criminales impulsadas por Trump. En el caso Venezuela, promovemos la no intervención externa y la denuncia a las maniobras de la ultraderecha para boicotear la política y la economía, para profundizar la crisis social y chantajear a la comunidad internacional para que aísle a su gobierno.
Jara en cambio, no ha ocultado su antipatía con el gobierno venezolano, al que ha calificado de “autoritario”, sin reparar en el asedio que Estados Unidos mantiene sobre el país desde que se inició el proceso bolivariano, deslizando que estaría de acuerdo en una “transición democrática”, lo que da piso a las maniobras de la ultraderecha y el imperialismo para profundizar las operaciones de desestabilización. Respecto de Cuba, la posición de Jara es totalmente contradictoria con la política de su propio partido, y desconoce los efectos materiales que implica la defensa del socialismo a 90 millas de Estados Unidos. Sobre Haití, la principal tragedia humanitaria de la región, ni una sola línea.
La política exterior de Jara, al instalar a personeros de la ex Concertación en su comando, no será otra que la continuación de una visión donde el comercio internacional en función de la acumulación de capital orienta las relaciones políticas. Así, para Jara, dar pruebas de blancura ante Estados Unidos es una condición de primer orden que habilita las relaciones económicas con China, pero que jamás se propondrá denunciar al imperio por sus crímenes y política matonesca en la región y el mundo.
Recursos naturales y bienes comunes
Para la IEP es urgente recuperar el control sobre la producción y la propiedad sobre los recursos naturales no renovables, especialmente el cobre, el oro, la plata, el litio y otros como las tierras raras. Esto implica una reorganización total del gobierno corporativo de CODELCO para transformar a sus trabajadores en los principales directivos, terminando con el paseo por el directorio de empresarios privados transnacionales y operadores políticos que responden a otro tipo de intereses y no a los de la población chilena. Las más grandes mineras cupríferas privadas deben ser expropiadas y traspasadas al Estado, creando otra gran corporación pública, regionalizada, que aporte mayores recursos al fisco y a las regiones, para financiar el gasto público y social. Se debe impulsar un fuerte proceso de industrialización del cobre y otros minerales, desarrollando el eslabón de fundiciones y refinerías propias, al servicio del fomento de la industria nacional y para la exportación. Se debe poner término inmediato al acuerdo de asociación entre CODELCO y SQM, que beneficia solo a los herederos de Pinochet, y crear una Empresa Nacional de Litio que se encargue de la extracción sostenible y ecológicamente sustentable de este recurso y la producción de baterías de producción propia chilena. Así también, se debe terminar con el festín de la exportación de concentrados de cobre que esconde el saqueo de todo de tipo de minerales preciosos y más caros, sin ninguna fiscalización de parte del Estado chileno. En todas estas faenas se debe poner fin, de forma acelerada, al subcontrato que precariza, divide a los trabajadores y aumenta el riesgo de pérdidas de vidas como lo que hemos vivido recientemente la División El Teniente de CODELCO.
Jara en cambio, nada ha dicho al respecto, salvo que en su hipotético gobierno no habrá ninguna expropiación, como si dar pruebas de blancura frente al imperialismo y el capital extranjero fuera un gran beneficio para el pueblo de Chile. Por lo señalado hace unos días por su economista jefe, Luis Eduardo Escobar, el plan económico será de total continuidad del modelo neoliberal, fortaleciendo y mejorando las condiciones para la acumulación privada de capital.
Política laboral
Instalar la negociación por ramas y pasar del concepto de salario mínimo al de sueldo vital es positivo, pero después de 35 años de administración “democrática” del modelo neoliberal es completamente insuficiente. Lo que IEP sostiene es el fin del Plan Laboral de Pinochet (Código del Trabajo) y la elaboración de una nueva legislación del trabajo, con participación amplia de las y los trabajadores, anticipando los efectos de las nuevas tecnologías que desplazan aceleradamente trabajo y lo sustituyen por robótica e inteligencia artificial. Este giro debe buscar a mediano plazo una mayor participación del trabajo sobre el capital en la distribución del excedente (distribución de ingresos y de la propiedad). Esta es la principal medida para terminar con la flexibilidad laboral y la precarización del empleo.
La candidata del oficialismo se ha remitido al impulso de la negociación ramal y a elevar el salario a $750 mil. No obstante, ello es totalmente contradictorio con su equipo económico que ya ha declarado que no lo comparte y que no lo implementará. Del fin del Plan Laboral de José Piñera, nada.
Combate a la criminalidad y al narcotráfico
Para la IEP y para el pueblo trabajador es evidente que hay una conexión directa entre disponibilidad de armas para el crimen organizado, facilitación del negocio del narcotráfico y corrupción e infiltración por parte de mafias al interior de Carabineros y Fuerzas Armadas. Los casos de los últimos meses, pero también la trayectoria de estas instituciones en las últimas décadas, con múltiples casos de corrupción y saqueo de fondos públicos, son evidencia suficiente para plantear la necesidad de intervenir y reorganizar estas instituciones y ponerlas al servicio de la población. El festín que hoy existe con la posesión de armas por parte de bandas criminales es responsabilidad principal de la entidad pública que debe fiscalizar: la Dirección General de Movilización Nacional (DGMN). Mientras se reprime reiteradamente a la población pobre, las fuerzas que detentan el monopolio de las armas no paran de demostrar su inacción y hasta su involucramiento en el delito. Esto es un problema de seguridad y soberanía nacional.
Jara, en esta materia, no tiene opinión conocida.
Medios de comunicación
La crisis que atraviesa TVN es producto de un modelo de negocio que asume que la televisión pública debe competir por publicidad con cadenas nacionales e internacionales. Este modelo empresarial ha transformado a la televisión pública en productora de basura, llena de programas que transmiten antivalores a nuestra población y especialmente a la juventud. Realities y programas de farándula son contenidos que aportan nada a la cultura, la información y la educación. Se requiere un cambio radical, sacando a TVN de la esfera comercial y transformándola en una entidad que dependa del Ministerio de Educación y de Culturas, con financiamiento asegurado en función de logros en el desarrollo social de nuestra población y con control de sus propios trabajadores.
Empresas como El Mercurio y La Tercera deben ser fuertemente reguladas para terminar el monopolio empresarial sobre los medios y el sesgo ideológico que han impuesto por décadas. Sus directorios deben responder a la población y para ello es necesario un cambio estructural en su composición, dejando de lado la lógica neoliberal, por tratarse de entidades que deben cumplir un rol público.
El programa de Jara no tiene una línea al respecto y podemos asumir que se mantendrá como coto de caza para operadores políticos que ha sido hasta hoy.
En estos seis temas se puede advertir que la izquierda verdadera, aquella que responde a los intereses de la soberanía nacional, el campo popular y los trabajadores, nadie tiene que hacer adhiriendo al pacto oficialista que hoy representa la candidatura de Jara.

Nuevamente en esta eleccion pais se pone la direccion en el chofer….el bus sigue siendo del empresario. Eso no es la izquierda genuina, eso no es Allende!!!!